La meta de la Creación
Dado que en la espiritualidad no existe la noción de tiempo, nosotros ya existimos en el Mundo del Infinito (Ein Sof) en nuestro estado final y perfecto. En la espiritualidad el deseo representa acción, y por eso el propio deseo actúa sin presencia del cuerpo. Por lo tanto, cuando el deseo de crear almas (un deseo de disfrutar) surgió en el Creador, cuando deseó llenarlas con un deleite perfecto –el deleite de sentirle y percibir Su perfección– dicho deseo de dar origen a criaturas semejantes a Sí Mismo se realizó de inmediato. Así apareció el Mundo del Infinito en el que ya existimos en nuestro estado final. Sin embargo, aún nos queda alcanzar ese estado en nuestras sensaciones. Pensemos, por ejemplo, en alguien que duerme: aunque dicha persona esté durmiendo en determinado lugar, no toma conciencia de dónde se encuentra hasta que se despierta. Para llegar a este estado perfecto debemos pasar por un proceso gradual de transformación de nuestros atributos internos (deseos). Dich...